Apollo Quartet, de Ian Sales

apollo

Si me dicen hace diez o quince años que después de tirarme la vida caminando por el lado más snob de la ciencia ficción, los escritores del género cuyo trabajo seguiría con más interés serían autores de cf dura, me hubiera dado un ictus. Pero, paradojas de la vida, hay ahora mismo un par de autores (podríamos estirar muuuucho el chicle para incluir a otro más) que han incorporado a su discurso literario, sólidamente basado en las ciencias duras, inquietudes hasta hace muy poco reservadas a los estirados de la cf más de aquella manera, básicamente, darse cuenta que el hard puede ser una herramienta extremadamente útil para entender al ser humano, cómo funciona el mundo y la relación entre ambos. Si la cosa evoluciona bien (puf) ya no sólo se podrá leer cf dura sin dar vergüenza propia y ajena entre los amigos de tertulia literaria, sino que hasta incluso le puede dar un punto transgresor y guay.

Uno de estos cultivadores del hard con chaqueta de cuero podría ser el británico Ian Sales, cuyo Apollo Quartet, tetralogía de relatos sobre la carrera espacial en un universo cuántico, es una de las obras de ciencia ficción más interesantes y originales que he leído últimamente.

El Apollo Quartet es una serie de tres cuentos y una novela corta sobre la carrera espacial en distintos universos alternativos, diferentes al nuestro, y que comparten tres rasgos temáticos. Una, esa carrera espacial que arrastra un aura de decadencia como las rampas de lanzamiento invadidas por la selva de un cuento de Ballard y su extraña relación con la ciencia ficción, que, avergonzada o acomplejada, prefiere mirar hacia otro lado, cegada por el oropel de las naves brillantes encaminadas a conquistar estrellas lejanas. Dos, el peculiar elemento sobrenatural (el triángulo de las Bermudas, las pirámides de Marte, la wunderwaffe) que, inteligentemente insertados en relatos muy veristas en lo que a la descripción de la tecnología se refiere, invitan a reflexionar sobre el sentido de la maravilla. Y tres, el homenaje/reivindicación del papel de la mujer en la ciencia ficción y la carrera espacial, habitualmente ninguneado y menospreciado, homenaje que, por extensión, se engarza en la sátira de la figura del “conquistador del espacio”, una especie de heredero de la figura mítica del héroe solar de mandíbula cuadrada como salido de una novela pulp de aventuras coloniales, que el establishment y la NASA se proponían imponer a toda costa.

El primer relato de la serie es “Adrift on the Sea of Rains”, que ya tuvo su reseña aquí. Un narración que podría calificarse de admirable, porque esa actitud en plan fuck the average reader, presentando una historia que lo primero que hace es estampar al lector contra un detallismo cientifíco-técnico agónico, varias docenas acrónimos por párrafo y veintincinco páginas de anexo y glosario para un relato de setenta, es de admirar. Pero los elegidos que consigan superar esta barrera que diferencia a la master race hardcoreta de los meros mortales, disfrutarán de un cuento que ya juega con los elementos que habíamos comentado antes; la carrera espacial como una de las mayores y más locas epopeyas de la historia de la humanidad, el elemento magufo, en este caso The Bell, la wunderwaffe nazi que controla los universos cuánticos, el análisis psicológico del héroe apolíneo que tanto gustaba en la NASA y finalmente el toque de sátira en la resolución del relato, que en su momento no me convenció del todo por prejuicios que con el tiempo y ayuda profesional estoy aprendiendo a superar. Y todo narrado con una extraña poética hard de módulos de aterrizaje, salas de control, vehículos lunares, velocidades, propulsiones, fuerzas gravitatorias, consumos de combustible, pesos, masas, aceleraciones, fricciones con las que se crea una atmósfera de pálida nostalgia por la carrera espacial perdida, generando un tono particular, áspero y excesivo, en algún momento hermoso, y siempre único y original.

En “The Eye With Which The Universe Beholds Itself”, se nos presenta otro universo alternativo donde la exploración del Sistema Solar se ha convertido en la principal obsesión de la raza humana durante el tramo final del siglo XX, llegando a poner el pie en Marte, e incluso se llegan a recalificar unos terrenos en un planeta más allá de Plutón. El protagonista es otro astronauta, en este caso más flojeras que el aguerrido protagonista de “Adrift…”, un veterano piloto espacial cuyo matrimonio se derrumba pero que no duda en dejar en segundo plano su vida personal, condenando a su esposa a tragarse el sapo de interpretar una vez más el papel de florero ante la opinión pública, y cumplir con su deber, o mejor dicho, escaquearse de sus problemas personales con la excusa laboral de toda la vida, en este caso lo típico, que te ha salido una expedición exoarqueológica de última hora a Marte. Una expedición que cambiará el devenir de la humanidad, si en “Adrift…” el mecanismo que permitía el progreso de la carrera espacial era una máquina fantástica nazi, en este caso “el monolito” que impulsa por segunda vez la exploración espacial son Los Monumentos de Marte; la Cara y las Pirámides marcianas. Ambos relatos juegan también con Schrödinger y los universos alternativos, pero aunque los dos acaban en tragedia, en este caso resulta más emotiva, cercana al melodrama, alejada de la ironía de tebeo EC que cerraba “Adrift…” Asimismo la minuciosa construcción del suspense durante la exploración de las ruinas marcianas y detalles tan sentido de la maravilla como la nave-asteroide me han gustado muchísimo y el relato se lee de una sentada.

En “Then Will The Great Ocean Wash Deep Above” se introduce un elemento nuevo, el feminismo, en este caso empleando como base la historia real de Jerrie Cobb, una veterana piloto que en 1959 superó con éxito los test Mercury para convertirse en astronauta. Cobb, junto a otras mujeres que lograron resultados superiores a sus compañeros masculinos, fueron injustamente relegadas por la NASA, deseosa de perpetuar el mito del héroe solar, el hombre blanco como emprendedor y conquistador, en este caso, del espacio. Como Heinlein manda, qué coño.

51YZW2h7H9L._AC_UL320_SR250,320_Con este material Sales construye un mundo alternativo en el que los EEUU andan enfangados en una larga y cruenta guerra en Corea con la URSS y China. Así que la NASA, muy a su pesar, no tiene más remedio que tirar de pilotos femeninas para continuar el programa espacial. En el otro extremo de esta línea argumental, asistimos a la recuperación de los restos de un satélite espía caído en la fosa de Puerto Rico por el famoso batiscafo Trieste, un fascinante relato de exploración submarina en el que aparece el elemento “de misterio”, que esta vez me ha hecho sonreír sólo con leer la mención al barco mercante Cyclops. Un nombre que ha funcionado como la famosa madalena mojada en té, retrotrayéndome a una infancia en la que devoraba las ediciones de la editorial Usborne que se publicaron en España a principios de los ochenta, libritos profusamente ilustrados que en mi caso actuaron un poco de portal y enganche a la ciencia ficción en particular y al género fantástico en general, un equivalente al tripitidor de tercero de BUP que te pasaba aquellos cigarillos que tenían un olor tan curioso. Los libros Usborne lo mismo especulaban sobre el desarrollo tecnológico-científico que habría por venir, proyectándolo hacia el lejano futuro con fantásticas ilustraciones, que publicaban libros similares sobre OVNIS en “El mundo de lo desconocido”, o te acojonaban con aquellas “Guías de lo sobrenatural”  libritos negros de bolsillo sobre vampiros, hombres lobo, fantasmas, casas encantadas, demonios, y fascinantes fenómenos sobrenaturales. Se trataba de una dualidad de lecturas aparentemente contradictorias pero que funcionaban como dos caras de la misma moneda del sense of wonder y que Sales integra aquí con mucha gracia, quizá como guiño a aquellas lecturas juveniles.

The World of the Unknown - UFO'sBueno, que desbarro. Sales maneja de forma fenomenal todos los elementos del relato que se lee con avidez, desde la tensa exploración submarina, al análisis psicológico de Cobb y el resto de astronautas femeninas y su complicada relación con la NASA. Quizá el único pero que se le puede reprochar es que recurre de nuevo a un punchline final basado en los universos paralelos, pero no importa, funciona estupendamente y el cuento se disfruta mucho.

“All that Outer Space Allows” es la última pieza del cuarteto, una novela corta en la que Sales abunda en uno de los temas del anterior relato, el homenaje y reivindicación del papel de las mujeres en la conquista del espacio, ampliado aquí al campo de la literatura de ciencia ficción.

La protagonista de la historia es Ginny Eckhardt, la frustrada y casi devastada esposa de Walden Jefferson Eckdhardt, un piloto militar y futuro astronauta que acabará llegando a la luna, una mujer cuyos sueños y aspiraciones se ven aplastados por la narrativa de la NASA; sólo hombres blancos pueden pisar otros planetas y sus esposas han de interpretar el papel de perfectas consortes para la opinión pública, mientras en las bambalinas de las brillantes fotografías satinadas, las parejas sonrientes no pueden soportar la presión de la hipocresía que destruye sus vidas. Ginny sueña con mujeres que alcancen las estrellas, así que si único medio de escape es escribir ciencia ficción. Porque en este universo alternativo, la ciencia ficción es patrimonio casi exclusivo de las mujeres, un subgénero todavía más “despreciable” que la ciencia ficción de nuestra realidad. Una distracción banal y absurda de pistolas de rayos y robots que Walden apenas tolera en su mujer, un género literario de la más baja estofa que palidece ante las hazañas de la ingeniería y la tecnología de la carrera espacial, pero con la que Ginny convierte en arte la injusticia de la situación femenina y su inmensa frustración y desolación.

El resultado es una novela corta estupendamente escrita y extremadamente ambiciosa y compleja, muy diferente a los cuentos previos, muy pocos elementos de ciencia ficción reconocibles si exceptuamos que el relato está ambientado en un universo paralelo (en este caso desaparecen completamente las magufadas) con un atractivo aire a melodrama del Hollywood “clásico”, donde además se interroga acerca de los motivos de la casi nula relación del género con una carrera espacial que podría haber sido su principal combustible y que incluso se atreve con la metaficción (se trata tanto de cómo y por qué Ian Sales ha escrito el Apollo Quartet como de la historia de Ginny). Se incluye un relato completo de Ginny, biografías, índices de una revista Galaxy “alternativa”, diversa documentación de la NASA, etcétera. El propio Sales interviene en varias ocasiones rompiendo la cuarta pared e incluso Ginny escribe un relato, “Hard Vacuum”, extremadamente similar a “Adrift in a Sea of Rains” pero protagonizado únicamente por mujeres, en una ingeniosa pirueta metaliteraria e irónica, que continúa jugueteando con el mecanismo argumental de los universos paralelos como ocurría en relatos anteriores pero en este caso llevado a la creación literaria y la historia de la ciencia ficción.

Así, en conjunto, el Apollo Quartet destaca claramente por su original y particular forma de enfocar la ciencia ficción, hecha desde la devoción de quien escribe sobre algo que le apasiona (la lista de lecturas preparatorias de “All the Outer Space Allows”, por poner un ejemplo, se fue casi a la decena de libros)  integrando en relatos firmemente anclados en el rigor científico y técnico temas y maneras habituales en la ciencia ficción “literaria”. Espero que cuando Sales cierre su saga spaceoperística A Prospect of War y regrese de las estrellas(*), continúe en esta línea de hard ilustrado con títulos enrevesados y poéticos. Y si finalmente es que no, aquí quedan estos cuatro relatos como puerta a un territorio al que merece asomarse y explorar a fondo.

(*) No tengo nada en contra de la space opera, (¡al contrario!) pero si hay algo que me da un perezón tremendo ahora mismo es otra saga de aventuras en el espacio quizá demasiado abarrotado y al que no le vendría mal un período en barbecho.

Adrift on the Sea of Rains (Apollo Quartet Book 1).
Whippleshield Books, 2012.
Ebook. 108 pp. 3,15 €

The Eye With Which The Universe Beholds Itself (Apollo Quartet Book 2).
Whippleshield Books, 2013.
Ebook. 116 pp. 3,15 €

Then Will The Great Ocean Wash Deep Above (Apollo Quartet Book 3).
Whippleshield Books, 2013.
Ebook. 116 pp. 3,15 €

All That Outer Space Allows (Apollo Quartet Book 4).
Whippleshield Books, 2015.
Ebook. 158 pp. 2,99 €

4 pensamientos en “Apollo Quartet, de Ian Sales

  1. Gracias por tan espléndida reseña !! ( y por tu blog, del que soy seguidor puntual). Ojalá podamos ver publicados en castellano los cuatro ” cuartetos”.

    Un saludo

    Alvaro

  2. “hay ahora mismo un par de autores”

    ¿De quiénes se trata? Si no es mucho preguntar. Entiendo que uno de ellos es el propio Sales, pero ¿y el otro?

    • Ostia, gracias por preguntar porque se me ha olvidado meter un link. El otro es, evidentemente, Peter Watts, con Egan de precursor, si quieres. Pero esto no quiere decir nada, es simplemente una forma de arrancar la reseña, aunque molaría que estos indicios de cf rigurosa científicamente, pero interesada en otras cosas y no únicamente en la curiosidad científica, se convirtiese en tendencia.

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