Encantamiento, de Lois McMaster Bujold

Encantamiento

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Tras los tres libros de la serie de Chalion, Lois McMaster Bujold parece decidida a seguir con la fantasía. No están de suerte por el momento los aficionados a la saga de Miles Vorkosigan, que tendrán que seguir esperando. El vínculo del cuchillo estaba diseñada originalmente como una duología, pero lo cierto es que el proyecto se ha ido extendiendo. Ya hay fecha de publicación para la tercera novela de la serie y la autora está trabajando en la cuarta. En esta ocasión la Bujold se aleja de la fantasía pseudomedieval y ambienta la historia en unas comunidades de granjeros honrados y pacíficos aunque algo cerrados culturalmente. Fawn Bluefield, la protagonista, es una muchacha ingenua que huye de casa tras quedar embarazada. Sin embargo, su viaje se ve cortado de raíz, pues su camino se cruza con el de los sirvientes de una malicia que acaba de surgir.

Las malicias son unos seres abominables, inteligentes aunque actúan movidos por el instinto, que absorben la magia de la tierra dejándola devastada y utilizan ese poder para esclavizar a animales y seres humanos que se convierten en sus agentes. Según pasa el tiempo las malicias se hacen más fuertes y extienden sus dominios, por lo que es fundamental destruirlas lo antes posible. Afortunadamente para ello están los andalagos, una cultura nómada que ha tomado como misión autoimpuesta patrullar extensas regiones con el objetivo de localizar a las malicias, a ser posible cuando aún son débiles, y eliminarlas.

Dag, un veterano andalagos de vuelta de todo, que perdió una mano y al único amor de su vida durante una vieja campaña, se separa de su grupo y localiza a la malicia justo a tiempo de intentar salvar a Fawn. Sin embargo el salvamento trae consigo complicaciones, puesto que durante el mismo la muchacha utiliza de forma incorrecta los cuchillos mágicos que los andalagos encantan para destruir malicias. A la vez que investigan las consecuencias de lo que ha ocurrido ambos personajes, con caracteres e historias radicalmente distintos, están destinados a enamorarse.

El principal problema de esta novela es que la colección en que ha sido publicada transmite una idea engañosa al potencial lector. La mayor parte de los compradores serán aficionados a la literatura fantástica, que probablemente se encuentren con que El vínculo del cuchillo no era lo que ellos esperaban. Para los lectores de novela romántica, en cambio, el título pasará desapercibido, a pesar de que ellos deberían haber sido parte del público objetivo.

Encantamiento

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En efecto, Lois M. Bujold nos tiene acostumbrados a los elementos románticos que suele incluir en sus obras, pero en este caso estamos ante la más romántica de sus novelas, más aún que El anillo del espíritu. Los elementos fantásticos están presentes, eso sí, pero salvo en los primeros capítulos tienen un papel secundario, como parte del trasfondo más que como centro de la trama. Es una pena, porque lo que se cuenta y lo que se deja entrever es intrigante. Las malicias, como rival implacable, aunque más parecido a una fuerza de la naturaleza que a un ser malvado, son un buen hallazgo, y las sugerencias de una sociedad más avanzada desaparecida por motivos desconocidos invita a profundizar en el misterio. Poco de esto se va a encontrar el lector, no obstante, porque la novela pronto se pasa de forma desinhibida al género romántico, con un par de amantes apasionados enfrentándose a los prejuicios de sus respectivas sociedades, que consideran el romance entre granjeros y andalagos como una muy mala noticia, y a las grandes diferencias de edad y experiencia entre ellos. Nada de esto acaba importando, claro, ante lo ardiente del amor que los une. Por momentos uno acaba imaginándose un héroe descamisado, luciendo pectorales, mientras la delicada heroína apoya su cabeza de larga cabellera contra su pecho, cual portada de una novela romántica cualquiera. Como en casi cualquier obra de este género que se precie, tampoco faltan las escenas de sexo.

De todas formas incluso para los que no somos demasiado aficionados a la novela romántica la cosa tiene su gracia, porque el sentido del humor y el ingenio de la autora se hacen patentes en algunos momentos. Por desgracia, otras escenas se ven perjudicadas por un tono excesivamente dulzón. Hasta el nombre de la protagonista (Fawn significa cervatillo) es almibarado. Dag es demasiado perfecto, aunque se redime en parte por una cierta oscuridad y desencanto que le acompañan, como va siendo típico de los protagonistas masculinos de la Bujold, originados en los sufrimientos que les ha deparado la vida –véase el personaje Lupe de Cazaril en La maldición de Chalion)

Esta primera parte de la serie es razonablemente autoconclusiva, incluyendo la trama de la lucha contra la malicia y el enfrentamiento de los enamorados contra los prejuicios de la sociedad de los granjeros. Queda para la segunda parte la exploración del rechazo a su unión por parte de la sociedad de los andalagos, así como la continuación de la trama de componentes más fantásticos que aquí simplemente queda planteada.

En resumen, se trata de una novela relativamente menor en la bibliografía de Lois McMaster Bujold, con pruebas de su calidad pero que puede decepcionar al que se acerque a ella con expectativas que no se correspondan con la realidad, al estar mucho más cerca del romance que de la fantasía. Se hubiera beneficiado de un mayor equilibrio entre las componentes románticas, las fantásticas y las de acción, lo que hubiera contribuido a mantener la tensión durante toda la obra, como ocurría por ejemplo en las novelas de la saga de Chalion.

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