The Devil You Know, de Mike Carey

The Devil You Know

The Devil You Know

Hay una serie en la línea adulta de DC Comics que me produce una tremenda admiración por aguantar al pie del cañón durante los casi 20 años que tiene ya este sello. Se llama Hellblazer y su protagonista es ese icono llamado John Constantine. Definir a Constantine no es una tarea fácil. Reconocible por estar inspirado en Sting y llevar un trasunto de traje de superhéroe –gabardina y cigarrito–, es el epítome de la labor de los guionistas británicos en el cómic americano: un ocultista feo pero con carisma, sucio en sus maneras y formas pero limpio en su interior, un idealista disfrazado de cínico que tiene que lidiar con un submundo que tiene más monstruos que las siete temporadas de Buffy la Cazavampiros. O, lo que es lo mismo, un superhéroe de los de toda la vida que en vez de estar destinado para el consumo de adolescentes es para adultos.

Esto queda patente en que el personaje lo creó nada más y nada menos que Alan Moore en las páginas de La Cosa del Pantano, y por él han pasado todos los buenos guionistas británicos de los últimos años: Jamie Delano, Garth Ennis, Warren Ellis e, incluso, en muy menor medida, Neil Gaiman y Grant Morrison. Un trabajo que poco a poco ha dado más y más vida a este «mago» natural de Liverpool. Después llegó Brian Azzarello que simplemente no supo qué hacer con el personaje… pero Mike Carey –con negrita– recogió el testigo y volvió a llevar a Constantine a lo más alto. Por eso, y por haber escrito la mejor novela gráfica de 2004 –Creo en Frankie–, no me lo pensé dos veces al adquirir The Devil You Know cuando me topé con ella en la estantería de los más vendidos de una librería especializada de Londres. Porque si Mike Carey era la mitad de bueno en prosa que en la historieta me lo iba a pasar en grande.

Claro que el primer problema de The Devil You Know llega al leer la sinopsis, su semejanza con Hellblazer. Un hard boiled de los de toda la vida, situado en el Londres actual, que tiene como protagonista a un exorcista retirado que intenta ganarse los cuartos alejándose de su anterior oficio, pero no puede, porque las circunstancias le obligan a aceptar volver a practicar un exorcismo. ¿Exorcismos? ¿Londres? ¿Tono de novela negra? ¿Estaré cogiendo una novela de Mike Carey o una adaptación de John Shirley de Hellblazer a prosa?

Las dudas quedan disipadas al ponerse a la faena, a pasar páginas en vez de perder el tiempo con la contraportada. Carey consigue distanciarse lo suficiente de Constantine como para poder aceptar esta novela como algo distinto: Felix Castor, el protagonista, tiene una voz y estilo propios; donde había un personaje sardónico aquí aparece un tipo graciosete, casi tirando a pringao, que obtuvo sus poderes de forma totalmente arbitraria y sin pedirlo, por lo que su oficio es casi circunstancial. El tono de la novela, a pesar de tocar el género del terror/fantástico, es bastante jovial, con personajes que de oscuros que son resultan incluso caricaturescos, e incluye muchos tintes cómicos que harán escapar más de una sonrisa. Más cercano a Buffy la Cazavampiros que al en ocasiones agobiante Hellblazer.

Mike Carey

Mike Carey

No obstante, también sabe tomar lo bueno de Hellblazer –o de la narración serializada en el cómic americano–, y el Londres que describe no necesita el apoyo gráfico del noveno arte. Una ciudad que resultará familiar para el que haya estado en la capital inglesa a la par que cercano para aquel que no; además el elenco de personajes secundarios es muy rico y variopinto, dando mucho color y definiendo muy bien la ambientación y al protagonista –aunque a veces parece que están creados simplemente para resolverle la papeleta en determinadas situaciones–. Por no hablar del auténtico circo de espíritus, zombis, hombres lobos y demonios varios que sirven para quitar la etiqueta de «convencional» a una novela de estructura tan marcada como es el hard boiled.

Pero claro, todo lo descrito anteriormente deja entrever las carencias de The Devil You Know. El género escogido ya de por sí es bastante cerrado y da poco pie a la imaginación: si ya sabemos que el lector tiene la lección aprendida de los cómics de Carey –aparte de que el esoterismo no es un tema ajeno a la novela negra–, tampoco da mucho pie para la sorpresa. Además, Carey es un escritor novel y se nota. Deja entrever grandes dotes narrativas, sabe cuando meter ciertos giros y las típicas sorpresas para enganchar –viene curtido de la historieta, es normal–, pero hace aguas en el desenlace: el final es totalmente previsible, el clímax y posterior anticlímax, aparte de ser un plomo, están un poco pillados por los pelos y hay cierto escarceo informático en la novela que se podría haber ahorrado –por lo pobremente escrito que está–. Al final te quedas con la sensación de «qué pena, podría haber estado muy bien y tiene visos de novela de 7, pero se queda en el 5 pelao».

De todos modos, alguien que se acerque a The Devil You Know sabe perfectamente qué es lo que va a leer: novela negra con tintes de terror, pinceladas cómicas, primer intento del autor… vamos, que es muy difícil que sea una obra maestra –y así son las cosas–. Así que si tienes bien claro desde un principio lo que sostienes en las manos y estás leyendo, al terminar su lectura te das cuenta de que a pesar de sus carencias te ha enganchado, te ha hecho más corto el trayecto en metro-tren-avión, y, ¿por qué no?, quizá piques con las dos novelas siguientes.

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