Lektu y su gran desafío

Lektu

Hace apenas tres meses comenzaba a andar Lektu y, por lo tanto, aún es pronto para hacer valoraciones sobre el rumbo de esta plataforma de venta de libros electrónicos. Todavía está en una fase muy inicial y lejos de implementar todas las posibilidades que poco a poco va integrando. Aunque su mascarón de proa está presente desde el primer día: la ausencia de sistema de protección contra copia. El maldito DRM, más una fuente de problemas para el comprador que una solución para el asunto de las descargas gratuitas.

Es interesante escuchar (o ver si se dispone de tiempo), la presentación que hicieron el pasado 20 de Mayo en Madrid tres de sus cuatro socios fundadores: David Fernández, Farid Fleifel y Alejo Cuervo (Cristina Macía no pudo estar presente). Especialmente la primera y la tercera parte, en las que se desvelan las directrices que guían Lektu como, por ejemplo, reducir al máximo los intermediarios entre editor y lector. Tal y como cuentan, el primero no solo tiene un punto de venta para sus productos sino que, a la vez, dispone de todo un arsenal de estadísticas sobre sus compradores, reales o potenciales. Una información inaccesible desde otras plataformas y muy útil para ajustar, por ejemplo, su política de ventas.

Danza de dragones con Iva y ComisionesEsta praxis de aprovechar toda la potencialidad del medio y ponerla al servicio de sus clientes tiene otros puntos atractivos que no había visto hasta el momento. Si la editorial así lo decide, el lector podrá conocer cómo se distribuye el valor de su pago entre los diferentes actores del libro: editorial, autor, traductor, portadista, corrector, plataforma y España. Una información irrelevante para el comprador que, sin embargo, muestra su apuesta por la transparencia.

Por lo que respecta a la experiencia del usuario, la promesa es ser tan asequible como la web pirata menos molesta. Hasta ahora solo he comprado un libro y he de reconocer que el sistema es tan sencillo como el implantado por Amazon; la plataforma de venta de libros electrónicos dominante. De hecho para los dueños de un kindle han incorporado su mismo sistema de descarga, de manera que tras una sencilla configuración toda la compra se reduce a pinchar sobre un icono y el libro es enviado automáticamente al lector. La web es bastante sencilla de navegar; tiene una apariencia limpia y atractiva, con toda la información a la vista.

Pinta muy bien.

Sin embargo, por el momento cuentan con una limitación enorme: su catálogo, aunque variado, es escaso en cuanto a títulos y autores atractivos para el gran público. Como decía al comienzo, están empezando y hasta dentro de un año o año y medio no se podrá juzgar con base su estado. Pero a mi modo de ver su potencial y futura dimensión están condicionados a lograr convencer a las editoriales de tamaño mediano para entrar en su modelo de apertura, transparencia y eliminación de cualquier contratiempo al lector. Porque ser el único punto de venta de Canción de hielo y fuego en formato electrónico no es gancho suficiente.

Valdemar en Lektu

Es sintomática la manera que ha tenido Valdemar de entrar en la plataforma, con una total ausencia de novedades y basándose en seis títulos añejos, disponibles muchos de ellos en varias ediciones, tanto en papel como en formato electrónico (en su mayoría con traducciones mucho peores, pero ese es otro asunto). A bote pronto, se me ocurren dos posibles causas para esa resistencia a poner en la plataforma libros más recientes y atractivos, como alguno del cuarteto de la colección Insomnia. No sé hasta qué punto los agentes o autores permiten ver sus libros en edición digital libres de DRM. Y, a la vez, está esa fobia soterrada a poner copias digitales a disposición de la red de obras que todavía no han llegado a los repositorios “piratas”. El hecho de que esos libros se puedan vender con una marca de agua con el correo electrónico del comprador supongo que no ha sido suficiente como para quebrar un miedo arraigado en el mundo editorial y en la base de la fractura con sus potenciales clientes. Esa obsesión con ver al posible comprador como pirata que bien quiere sus productos gratis, bien quiere compartirlo con el resto de lectores en una web de descargas. El temor que Lektu pretende conjurar. No es mi intención discutir esa idea, ni pedir que las editoriales entren en formas de pago tan “marcianas” como el pago social, pago si te gusta o el precio dinámico. Pero tiene su punto contradictorio apostar por vender libros en un lugar tan a la contra del mercado tradicional como Lektu para quedarse en la superficie.

En este sentido, siento curiosidad por si Alamut, editorial que todavía no ha aparecido dentro de la tienda, optará por el mismo acercamiento “tibio”, con un par de títulos de Geralt de Rivia y algún pequeño éxito adicional a lo A punta de espada o El último anillo; si Gigamesh irá más lejos de los libros de Canción de hielo y fuego; si alguna otra editorial de tamaño equiparable se decidirá a jugar en el último terreno de juego que le queda al sector editorial para crear un negocio que ni cuidaron ni supieron estimular cuando debían y que ahora mismo tiene pinta de terminar en manos de Amazon… si llega a algún lado.

Sobra decir que todo está escrito desde el punto de vista del comprador de a pie, con una visión muy limitada del tema. De hecho tampoco tengo claro que, económicamente, Lektu dependa de esa llegada de editoriales de mayor tamaño a las que van incorporando. Si con los sellos pequeños es capaz de alcanzar una mínima masa crítica y ser autosostenible, bien por ellos. Sin embargo, con vistas a incrementar la visibilidad, relevancia y sinergías con su catálogo, o atraer potenciales compradores, necesita de títulos que ejerzan de reclamo, fomenten la permanencia en la web, estimulen la compra por capricho y la recomendación de títulos en las redes sociales. Sin ellos corre peligro de convertirse en una curiosidad para vender un puñado de libros electrónicos por menos de cinco euros al mismo público de siempre. Y ya solo por lo que supone Lektu de aire fresco, merece bastante más. Aunque el balón está en el tejado de los que llevan ocho años escondidos en el sótano, esperando que alguien les salve de un hecho tecnológico irreversible.

3 pensamientos en “Lektu y su gran desafío

  1. Yo como lector tampoco puedo hablar demasiado, pero he comprado creo que tres libros en Lektu, y ciertamente el proceso de compra es magnífico, similar al de Amazon.

    De hecho yo señalaría tres mejoras respecto al gigante:
    – La posibilidad de comprar libros para alguien. Es una opción que aunque creo que existe en EEUU, Amazon no permite realizar en España. Yo compro un libro y hago que le llegue a determinado usuario.
    – Libros en formato epub y mobi. En casa hay dos libros electrónicos, un Kindle (mobi) y un NVSBL (epub) y es magnífico poder descargar el libro para los dos formatos.
    -Por último algo que no he visto nunca en Amazon pese a los más de 100 libros que llevo comprados allí. Que la tienda envíe un correo diciendo que se ha actualizado una versión de un libro y que está disponible la nueva versión para descarga. Compré un libro en Lektu y al día siguiente recibía un correo diciendo que la editorial lo había actualizado por lo que estaba disponible la nueva versión para descargarlo.

    Felicidades por el artículo.

      • Bueno a mi comprar en Amazon no me da pena. Creo que hacen muy bien su trabajo, simplemente poniéndoselo fácil al comprador. Lo extraño es que otros parece que lo único que buscan es ir en su contra, poniendo trabas pero no aprendiendo de lo que está bien hecho.

        Yo también me siento identificado con Lektu y ojalá pronto crezca su catálogo.

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