Bautismo de fuego, de Andrzej Sapkowski

Bautismo de fuego

Bautismo de fuego

Si yo no fuese un friki de tomo y lomo, con filias fanáticas y fobias irracionales, escribiría de otra manera sobre Bautismo de fuego de Andrzej Sapkowski. Pero, por suerte o por desgracia, las aventuras de Geralt de Rivia se sitúan entre mis preferencias en el apartado filias y no hay nada que hacer.

Efectivamente, podría quejarme de que este libro tiene un punto de engañifa porque al acabar el anterior, Tiempo de odio, parecía que las cosas iban a acelerarse de una forma brutal, idea que se mantiene si uno lee la contraportada de este volumen de la saga. Así, uno esperaba que Geralt emprendiese camino hacia el sur, se encontrase con Ciri e iniciasen la lucha contra el malvado Imperio de Nilfgaard, probablemente con la ayuda de Yennefer que se les uniría en algún punto del libro. Uno podía pensar eso viendo que a la saga apenas le quedan dos tomos más y que las cosas están muy, pero que muy, enrevesadas.

Y, como ya he dicho antes, se te queda un poco la sensación de engañifa porque Bautismo de fuego no avanza de ninguna de las maneras; lo que cuenta es tan escaso que en otros libros quedaría reducido, como mucho, a un capítulo. En fin, que es una de esas entregas de una saga que parece introducida con calzador y que poco aporta al conjunto. Sí, Geralt inicia el camino hacia el sur pero apenas avanza, y sí, Yennefer aparece en escena pero en una trama diferente de la que se saca, de momento, muy poco jugo. Y, claro, la pobre Ciri aún anda en el sur liada de mala manera con esa banda de patéticos bandoleros.

Si uno no fuera un friki también podría acusar a Sapkowski de repetitivo, de empezar a perder originalidad. En efecto, Zoltan, el enano bondadoso aunque intente disimularlo, y su compañía, a la que se le unen Geralt y los suyos, son demadiado parecidos a otro enano y otra compañía que aparecían en La sangre de los elfos –desde luego, queda claro que el polaco tiene debilidad por los enanos–. Pero, como decía antes, soy un friki y, por lo tanto, me importan tres narices todas esas consideraciones. Vale que Bautismo de fuego no avance. ¿Y qué? Sus 256 páginas han caído en apenas una tarde. Desde luego, Sapkowski sabe lo que es el ritmo. Y que no avance tampoco significa que no pase nada: la trama se hace cada vez más compleja y la importancia de la política se hace cada vez mayor. Bueno, Zoltan se repite como personaje pero sigue siendo un tipo irresistible; y es que la creación de caracteres es otro de los puntos fuertes del bueno de Andrzej. Si no echadle un vistazo a un par de nuevos protagonistas que hacen las delicias del más curtido de los lectores: Milva, la arquera y Regis el vampiro.

Y, por supuesto, siguen ahí los elementos que convierten esta Saga en algo irrepetible: la magnífica traducción de Faraldo, el ácido sentido del humor, la figura de Geralt tan descreída y cínica como humana, y el realismo exagerado que hace que todo sea mucho más creíble. Pero si por algo destaca Bautismo de fuego es por la guerra, que se convierte en un personaje más de la novela. En efecto, las descripciones que realiza Sapkowski al respecto son sobrecogedoras y no aptas para todos los estómagos, la guerra es sucia y horrible y los sufrimientos de la población civil indescriptibles. Las salvajadas cometidas en la antigua Yugoslavia, en Ruanda, el Congo o Liberia parecen plasmarse en las páginas de este libro, nada extraño por otra parte si recordamos lo mucho que sufrió Polonia durante la Segunda Guerra Mundial a manos de nazis y soviéticos, algo que parece que todo polaco lleva inscrito en sus genes aunque no lo haya vivido –y sí, es cierto, siguen apareciendo situaciones calcadas de este último conflicto, hasta aparecen maquis–.

Resumiento, puede que sea un libro con algunos fallos que le convierten en el menos conseguido de la saga, pero como seguidor de la serie me un poco igual que me da lo mismo; lo he disfrutado a fondo y ya estoy babeando a la espera de la penúltima entrega La torre de la golondrina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *